Los caracoles ya no tienen secretos para los alumnos del colegio Vagalume

Aunque se trata de un colegio urbano y el espacio no le sobra, alumnos y profesoras del Vagalume han sabido aprovechar magistralmente cada centímetro para convertir el recinto en un ambiente agradable en el que la naturaleza se convierte en un instrumento más de aprendizaje.
Este año han seguido trabajando, en colaboración con el programa Voz Natura de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, en el conocimiento de las plantas y de los animales y en el cuidado del medio ambiente. Pero sin duda los protagonistas del curso han sido los caracoles, en especial para los alumnos de tres años, para los que estos pequeños animales ya no guardan ningún secreto.
Los niños comenzaron contando a sus profesoras lo que sabían de los caracoles y, a partir de ahí, empezaron a trabajar con ellos. Buscaron animalitos en el campo y los llevaron al cole, donde construyeron un caracolario. Los propios alumnos se encargaban de darles de comer y de limpiarlos. Finalmente, hace algunos días decidieron que, después de aprender mucho de ellos, los caracoles serían más felices al aire libre, así que los dejaron de nuevo en libertad.
Pero en todo ese tiempo que los tuvieron en el colegio hicieron dibujos, los midieron y estudiaron sus partes. Ahora ya son auténticos expertos en estos animales, de manera que si al principio creían que tenían los ojos en la cara, ahora ya todos saben colocarlos perfectamente en la parte superior de las antenas.
Mientras los alumnos de tres años estudiaban esos simpáticos bichitos que caminan con su casa a cuestas, los de cuatro años trabajaron los bulbos y el proceso que los lleva a convertirse en plantas y en flores.
Por su parte, los mayores están componiendo un libro sobre Neptuno, el rey del mar . Los niños comprobaron en una foto que Neptuno está muy enfadado y están investigando el por qué. Ya han llegado a una primera conclusión: su enojo se dirige contra los humanos, que con su actitud no dejan de contaminar el mar. Los pequeños aprenderán qué tienen que hacer para que la sonrisa vuelva al rostro del dios de las aguas.
En el Vagalume también conocen cómo seleccionar la basura y depositarla en el contenedor correcto. E incluso tienen un compostero para echar los residuos orgánicos y convertirlos en abono.
Con él podrán fertilizar su invernadero, en el que crecen ya calabacines, zanahorias, pimientos, tomates, repollos o cebollas. Con esos productos a veces hacen ensaladas que los niños comen con verdadero deleite. Porque ¿quién no disfruta con el resultado de su esfuerzo?
Pero, pese a desarrollar tantos proyectos medioambientales, en el centro todavía quieren ir más allá. Ahora tienen previsto solicitar ayudas económicas a varios organismos para crear un aula de la naturaleza en un rincón del patio que ahora mismo está desaprovechado. La idea es, sobre todo, que los alumnos puedan moverse libremente por todo este espacio natural y, puesto que en su mayoría son niños que viven en la ciudad, que durante las horas de clase puedan mantener una continua convivencia con la naturaleza.
Fuente : http://www.lavozdegalicia.es/arousa/2008/05/18/0003_6827810.htm
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Marta
Fecha: 18/05/2008 13:26.
